Reseña Dragon Ball: La leyenda del dragón Shenron

Aunque la película de Dragon Ball: La leyenda del dragón Shenron pudiera ser menos conocida que las pertenecientes a Dragon Ball Z, lo cierto es que ésta fue la primera de todas en ver la luz y esa peculiaridad nadie se la puede arrebatar. Sin duda alguna, uno de los acontecimientos más significativos del año 1986 se produciría dentro de la sociedad nipona y tuvo que ver con la emisión del primer episodio de Dragon Ball. A partir de su emisión, el tirón que fue teniendo la serie protagonizada por Goku y compañía fue in crescendo, convirtiéndose en pocos años, en un fenómeno social capaz de mover a millones de personas en todo el mundo. Además del manga y de la serie de animación, la franquicia sacaría al mercado películas, figuras, álbumes de estampitas y todo tipo de merchandising con el que poder saciar a tan ávidos fans.

Una de esas películas, citadas anteriormente y de la que vamos a hablar, fue estrenada en Japón el 20 de diciembre de1986 bajo el título Dragon Ball: La leyenda del dragón Shenron (Doragon Bōru Shenron no Densetsu, Daisuke Nishio, Toei Animation, 1986) y junto con otras tres películas más, abarcarían la primera etapa de la serie. La historia comienza con la narración de un resumen introductorio sobre la leyenda de las dragon balls, dando paso de inmediato al opening ya analizado en nuestro post Dragon Ball: análisis del primer opening. Tras el opening, aparece una escena bastante típica de la serie en la que vemos a unos habitantes de un reino siendo sometidos por un grupo paramilitar. De entre todos los soldados, hay uno que sobresale por encima del resto, un personaje enorme que parece una mezcla entre el Sargento Metallic de la Red Ribbon y uno de los cinco guerreros de Uranai Baba, La Momia.

Este grandullón se llama Bongo y en su uniforme, debajo de la divisa, lleva grabado el dibujo de un murciélago con un tridente debajo. Tras tumbar de  un puñetazo al habitante más fuerte del reino, el cual le había opuesto resistencia, se monta en un coche en el que comparte asiento con Pasta, una chica que lleva puesto el mismo uniforme, la cual ordena al chófer que se dirija a palacio. En la escena que viene a continuación podemos ver al villano de la película, que no es más que un monstruo de aspecto desagradable, gordo y grasiento. Se trata del rey Gurumes, el cual tiene esclavizados a los habitantes de su reino porque tiene una extraña maldición que le podría llevar a la muerte sino come cada día un plato mejor que el anterior. Para conseguir los mejores manjares, está destruyendo los campos para extraer rubíes. Tras ver la primera aparición de este villano, lo que viene después no es más que el resumen del episodio uno hasta el seis. Además de conocer a Bulma, pelear contra Yamcha y recibir la nube Kinton del maestro Mutenroshi, Goku tendrá que rescatar a Pansy, una niña clavadita a Suno, de las garras de Oolong. ¿Os resulta familiar?

El caso es que Gurumes pretende aliviar su sufrimiento invocando al dragón Shenron y, para ello, envía a sus secuaces, Bongo y Pasta, a la isla de Mutenroshi para que roben las dragon balls que poseen Goku y sus amigos. Tras el ataque masivo perpetrado por el ejército de Gurumes, el maestro Mutenroshi les envía un descomunal Kame Hame Ha con el que destruye el acorazado del pérfido ejército y deja a más de uno con la boca abierta.  A pesar de todo, Bongo y Pasta consiguen llevarse las dragon balls, pero no será impedimento para que nuestros amigos acompañen a Pansy para salvar a su pueblo de las garras del corrompido Gurumes. Una vez en el palacio, Goku y compañía tendrán que vérselas para luchar contra todo un ejército que harán todo lo posible por contentar a su seboso rey. Mientras Yamcha tiene que luchar contra Pasta, Goku lo pasará realmente mal contra Bongo.

Finalmente, Yamcha y Son Goku logran derrotar a sus oponentes y este último se dirige en busca del adversario final, el rey Gurumes. Este se vuelve mucho más grande y Son Goku es incapaz de hacerle ningún tipo de daño. Pero ahora es cuando entra en escena Bulma que muy hábilmente le lanza una de las dragon balls a Gurumes haciendo que este se la trague para luego invocar a Shenron y acabar así con semejante mole de grasa. Tras aparecer Shenron, Pansy le pide que haga desaparecer los rubíes y que todo vuelva a ser como antes. El dragón, como de costumbre, le concede el deseo y hace desaparecer todos los rubíes. Al final, los villanos se vuelven un poco más buenos y Gurumes, ya sin la maldición que pesaba sobre él, prueba una simple manzana que le da Pansy y se queda sorprendido por lo rico que está tan corriente alimento. Como se puede apreciar, el argumento de la película conserva ese humor absurdo tan típico de la primera etapa de la serie.

Podéis disfrutar de esta película en este pack de Selecta Visión.

Jesús Callado

Pertenezco a esa generación que descubrió Dragon Ball en un país donde casi nadie conocía el significado de palabras como "manga" o "anime". Si digo que esta obra del maestro Toriyama ha marcado buena parte de mi vida, me quedaría corto ya que es posible que haya convivido con Son Goku y su trupe desde que tengo uso de razón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

cinco + 12 =

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies