Dragon Ball: La importancia del dios dragón en la serie

Desde la aparición de Dragon Ball Super, vengo dándole vueltas a la importancia que le ha dado Toriyama-sensei, tanto a la figura del dragón como a las mismísimas dragon balls desde el comienzo de la serie. Es curioso el asunto porque aunque la serie lleve por título el mismo nombre que las famosas bolas, éstas junto con los dragones, han estado en un segundo plano a lo largo de la serie. Es muy posible que, por coherencia, Dragon Ball tuviese que ir bajo una denominación distinta, no sé, tal vez con el nombre del protagonista de la serie hubiese bastado. ¿Sería tan relevante que nuestra serie favorita se llamase “Son Goku”? La verdad es que no lo creo y, viendo el desarrollo de Dargon Ball Super, me reafirmo todavía más en mis palabras. Por tanto, con este post quiero darle un merecido homenaje a lo que para muchos fans de la serie tendría que ser primordial.

A pesar de todo, el comienzo de la serie sí que hizo honor al dios dragón y a las dragon balls, en el que se corrían numerosas aventuras para encontrar las siete bolas y, poder así, invocar a Shenron. Este dragón fue creado por Kami-sama en la Tierra y, a diferencia del dragón Polunga, sólo puede conceder un deseo. Shenron posee el poder de resucitar a varias personas a la vez pero no puede resucitar a una misma persona dos veces. Aunque en un principio, este dragón pareciese inmortal, fue asesinado fácilmente por Piccolo Daimaoh dando así un giro de ciento ochenta grados a la trama de la serie. Con la fusión de Piccolo y Kami-sama, Shenron desaparecería pero Dende, proclamado nuevo dios de la Tierra, le resucitaría y le otorgaría el poder de conceder hasta tres deseos.  Sin embargo, aparte de lo ya comentado, poca relevancia tendría, tanto en la primera etapa de la serie como en Dragon Ball Z, utilizándose en la trama argumental como una mera herramienta con la que poder resucitar a los personajes de la serie, una y otra vez.

Podríamos decir que con la llegada a Namek se abriría una nueva etapa de la serie donde, además de conocer el pasado de Piccolo, también tendríamos la oportunidad de conocer las dragon balls originales, cinco veces más grandes que las de la Tierra, creadas por Saichōrō. Esta saga estuvo marcada por la continua violencia extrema que Freezer ejercía sobre los namekianos, con el único objetivo de encontrar las siete dragon balls y, conseguir así, la vida eterna. Sin embargo, para la sorpresa del tirano espacial, para invocar al dragón de Namek necesitaba a un namekiano que hablase la lengua materna de dicho planeta. Este dragón, más conocido como Polunga, que sgnifica dios de los sueños, se diferencia de Shenron en bastantes aspectos pero, sin duda, uno de los aspectos más llamativos es su apariencia física. Polunga es cinco veces más grande que el dragón de la Tierra y no presenta el aspecto serpentiforme de este último, sino que posee un cuerpo formado por una cabeza, un musculoso tronco con brazos y una larga cola.

Otro de los aspectos que diferencia a Polunga de Shenron es la cantidad de deseos que pueden conceder pues, si Shenron sólo era capaz de conceder un deseo hasta la llegada de Dende, Polunga tenía el don de conceder tres. En un principio sólo podía resucitar a las personas de una en una pero, tras suceder Muri a Saichōrō, el nuevo Gran Anciano añadiría la capacidad para poder revivir a muchas personas a la vez. En total, ambos dragones, han concedido veintidós deseos durante Dragon Ball y Dragon Ball Z, de los cuales nueve son obra de Shenron mientras que, los trece restantes, fueron concedidos por Polunga. Estos veintidós deseos pueden resumirse prácticamente en la resurrección de personajes, representando más de un cincuenta y cuatro por ciento del total de los deseos concedidos.

Es curioso como en una de las etapas más infravaloradas y despreciadas del anime, como es el caso de Dragon Ball GT, esta temática tuvo un papel fundamental en la trama argumental de la misma. Con la saga de El Gran Viaje, con la aparición de un elemento novedoso como Dark Shenron y la búsqueda de las dragon balls por todo el universo, pasando por la saga de Baby y finalizando con la saga de los Dragones Malignos, en mi humilde opinión, se le dio un extraordinario homenaje a tan fantástica serie. No sé qué pensaréis de esto que escribo pero sería interesante conocer otros puntos de vista ya que, hablar de lo mollar en Dragon Ball creo que, siempre, es bienvenido.

Jesús Callado

Pertenezco a esa generación que descubrió Dragon Ball en un país donde casi nadie conocía el significado de palabras como "manga" o "anime". Si digo que esta obra del maestro Toriyama ha marcado buena parte de mi vida, me quedaría corto ya que es posible que haya convivido con Son Goku y su trupe desde que tengo uso de razón.

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